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México se desacopla de un entorno global de desaceleración y riesgos a la baja si la política económica no actúa decididamente, según ‘Situación México’ de BBVA Research

México mantiene su perspectiva de crecimiento a pesar de la revisión a la baja del entorno global

  • A pesar de la revisión a la baja del escenario global, se mantiene el crecimiento previsto para México en el 3.7% gracias a estabilidad doméstica y competitividad externa.

  • El crecimiento global ganará tracción si las medidas de política económica ya tomadas son implementadas oportunamente y las que están por aprobarse llegan a tiempo.

  • El panorama de las tasas gubernamentales mexicanas está marcado más que por inflación o política monetaria domésticas, por la abundancia de liquidez global

  • Brasil y México son dos grandes economías con buen potencial de crecimiento, distinta exposición al entorno global y el reto de adoptar reformas que aumenten su productividad.

El crecimiento global ganará tracción si medidas de política económica ya tomadas son implementadas oportunamente y las que están por aprobarse llegan a tiempo.

Con el debilitamiento de la actividad global registrado en la primera parte de 2012, el papel de las políticas económicas se percibe como determinante para que, tal y como contempla nuestro escenario, se produzca una ligera mejora del crecimiento en 2013. Estimamos un crecimiento mundial en el entorno del 3.5% en el bienio 2012-2013, pero ello ocurrirá sólo si las medidas aprobadas y en proceso de implementación, las anunciadas pero no implementadas y, lo más incierto, algunas decisivas medidas por tomar aún, llegan a tiempo para evitar un accidente financiero en Europa, un ajuste fiscal automático en EEUU en 2013 y ayudan a recuperar tasas de crecimiento más altas en las economías emergentes. En caso de que las políticas económicas no logren sus objetivos, la desaceleración en marcha desde 2011 se intensificaría en 2012 y 2013, dejando el crecimiento mundial el año próximo en el nivel más bajo de los últimos 30 años, exceptuando la recesión de 2009.

En las perspectivas de actividad de México, con crecimiento en el entorno del 3.5% en 2012-13, pesan más las fortalezas domésticas que la incertidumbre del entorno externo.

La actualización trimestral del escenario económico global ha supuesto revisiones más o menos intensas pero generalizadas a la baja excepto en el caso de la economía mexicana, para la que mantenemos las perspectivas de mayo pasado de un crecimiento del PIB del 3.7% en 2012 y 3.0% en 2013. En primer lugar, la evolución de la coyuntura económica ha sido mejor de lo esperado por BBVA Research en la primera mitad de 2012, lo que supone un efecto estadístico positivo que ya contribuye a compensar el freno en las perspectivas de EEUU, nuestro principal socio económico. En segundo lugar, y más importante, se mantienen los factores de soporte económico domésticos frente a un entorno externo muy incierto. Se trata de un círculo virtuoso de estabilidad que favorece el financiamiento de hogares y empresas en un entorno de tasas e inflación bajas y estables; y más con un sistema financiero sólido, capaz de atender la demanda solvente de crédito. Y ello gracias a la caída primero y estabilización después de inflación y tasas de interés con un banco central independiente en la persecución de la estabilidad de precios y una política fiscal orientada al equilibrio presupuestal y que financia el déficit de modo ortodoxo en el mercado.

El crecimiento mexicano no está exento de riesgos bajistas si se da un deterioro relevante del crecimiento en EEUU. En lo que se refiere a EEUU, la revisión a la baja de las expectativas de 2012 y 2013 se deriva tanto del decepcionante crecimiento registrado en el segundo trimestre de 2012, por debajo de lo esperado y no achacable totalmente a factores estacionales, como del impacto de unas tensiones financieras más elevadas desde Europa. Adicionalmente, en EEUU ha de acordarse y aplicarse una consolidación fiscal que evite la entrada en vigor en 2013 de medidas automáticas de recorte de gasto y de finalización de rebajas impositivas que, tal y como están definidas, no suponen una mejora de la sustentabilidad de las finanzas públicas en el largo plazo y previsiblemente, llevarían a la economía norteamericana a una recesión en 2013. El proceso electoral en marcha en EEUU dificulta la llegada de acuerdos antes de las elecciones, por lo que es previsible que la incertidumbre fiscal aumente su relevancia en los próximos meses.

El panorama de las tasas gubernamentales mexicanas está marcado más que por factores domésticos como la inflación o las perspectivas de política monetaria, por la abundancia de liquidez global, que favorece la entrada de flujos de capital.

Las perspectivas de inflación doméstica permanecen bien ancladas en niveles históricamente bajos a pesar de los recientes repuntes de precios por problemas de oferta de productos alimenticios, sin que existan presiones de demanda relevantes. En este sentido, una descomposición de la inflación entre la incidencia de la oferta y de la demanda muestra como el tipo de cambio o los precios de las materias primas están muy relacionados con el factor de oferta. Oscilaciones relevantes de los mismos incide en las variaciones de precios. Un factor de demanda muy estable refleja la ausencia de  tensiones en los mercados de factores –laboral, crédito, capacidad instalada- para atender el crecimiento del gasto: se mantiene la holgura de la economía. Como resultado, parece razonable pensar que Banxico seguirá avanzando en su cuarto año de pausa monetaria. Sólo cabría pensar en bajadas de tasas en un escenario de rápido e intenso deterioro del balance de riesgos de actividad, lo que llevaría además aparejado un tensionamiento relativo de la política monetaria mexicana dada la previsible expansión cuantitativa adicional en EEUU.

En esta situación de estabilidad en lo doméstico, el comportamiento de las tasas de mediano y largo plazo –en mínimos históricos- está siendo dirigido por la entrada de flujos desde el exterior a la búsqueda de rentabilidad real en economías con fortaleza fiscal, margen de bajada de tasas en política monetaria, sin desequilibrios externos y alejadas del foco de la crisis en el área del euro, como es el cado de la economía mexicana. Con todo, los niveles tan bajos alcanzados por las tasas largas de México son consistentes con una prima por liquidez prácticamente inexistente dados los niveles del riesgo de crédito. Cambios en las perspectivas de política monetaria –al alza-, un evento de riesgo sistémico o una expansión cuantitativa que llevase a los inversores a preferir renta variable frente a renta fija serían factores que llevarían a una subida de las tasas locales más allá de la consistente con la referencia del bono del Tesoro de EEUU y la perspectiva de crecimiento e inflación local.

Brasil y México, perspectivas que cambian y retos que permanecen.

Las dos economías latinoamericanas más grandes se encuentran en un periodo de cambio de perspectivas a favor de  México por primera vez en cuatro años, periodo en el que Brasil ha crecido significativamente más que México. Esa mejor posición relativa de Brasil es un fenómeno reciente ya que hasta la primera parte de la década pasada ambas economías crecían y convergían en ingreso per cápita con los países más ricos con periodos de ventaja relativa que se alternaban entre ambas. Factores relevantes en el dinamismo brasileño reciente han sido la fortaleza de su demanda doméstica apoyada intensivamente por el recurso al financiamiento y el mayor crecimiento de sus socios comerciales. Sin embargo, ambos factores no son necesariamente de naturaleza permanente. El dinamismo de las economías emergentes asiáticas puede frenarse y/o Brasil verse afectado por la continuada pérdida de competitividad precio, lo contrario que en México; y la disponibilidad de crédito puede ser menos relevante para el crecimiento a partir de cierto nivel de endeudamiento. Recientemente, México ha venido destacando con un  financiamiento dinámico y mejorando en competitividad. Desde el lado de la oferta, ni por demografía ni por ritmo inversión se justifica una ventaja a favor de Brasil, sino lo contrario, en términos de capacidad de crecimiento. Y en cuanto a la productividad, no parece tampoco que haya diferencias relevantes a favor de Brasil, y menos al considerar la posición en el ranking Doing Business del Banco Mundial. En síntesis, Brasil y México son dos grandes economías, con buen potencial de crecimiento para los próximos años cuya realización dependerá de su distinta exposición al entorno global y también de su capacidad de adoptar reformas que reduzcan sus vulnerabilidades. Entre ellas, implementar medidas que logren una reducción de la informalidad para que mejore la principal fuente de crecimiento a largo plazo de una economía: productividad.

¿Dónde se puede encontrar la publicación?

La publicación “Situación México” correspondiente al Tercer Trimestre de 2012 se realizó bajo la dirección de Jorge Sicilia, Economista Jefe del Grupo BBVA, y de Julián Cubero, Economista Jefe de Análisis Macroeconómico México de BBVA Research y editor de la revista. El equipo formado por Arnoldo López, Iván Martínez, Cecilia Posadas y Pedro Uriz son los economistas encargados de la elaboración de la publicación, además de contar con la participación del área de Escenarios Económicos de BBVA Research y de Enestor Dos Santos, del área de Sudamérica.

Esta publicación en español y su versión en inglés así como el resto de documentos elaborados por el Servicio de Estudios Económicos de BBVA Research pueden consultarse en la página de Internet: http://www.bbvaresearch.com

Para información financiera adicional sobre BBVA visitar: http://inversores.bbva.com/TLBB/tlbb/jsp/rie/home/index.jsp

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México D.F. a 8 de agosto del 2012

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